¿POR QUÉ VOY A CUBA?

Jun 24, 2026 | Uncategorized | 0 Comentarios

1ªCrónica del Cuaderno de Bitácora Poético Cuba 2026. Paco Doblas 24/06/ 2026

patria es humanidad

I. CUBA ANTES DE CUBA

Otra vez oteando el horizonte sur desde mi atalaya de la Sierra Prieta, otra vez apuntando a América Latina en mi catalejo, otra vez en mi corazón palpitante dos amantes, de piel cobriza que hablan en la lengua de Cervantes y en otros muchos idiomas milenarios bellos y enigmáticos que no pudieron silenciar los imperios. Dos amantes con piel de bronce y voz de miel me esperan allende los mares.

Una la reconozco claramente, Guatemala es ya una amante conocida, la visité por primera vez en el año 2019, cuando empecé a hacer el curso EL ARTE DE VIVIR POÉTICAMENTE en la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), y este mes de agosto iré de nuevo para su 6ª promoción. Desde entonces la llevo recorriendo, paseando por su geografía indómita, por ese crisol de paisajes y paisanajes, ese tapiz multicolor que ha tejido su historia de horrores y esperanzas, como lo hacen las manos de tus mujeres mayas.  Y ahí sigues como siempre mi amada Guatemala, esperándome acostada en el horizonte sur con tu sonrisa amerindia.

Pero este año en el ojo de mi catalejo, hay otra silueta junto a la de Guatemala, otro amor que lleva esperando desde hace tiempo, pero que mis pies todavía no han arribado a su ínsula. Cuba, reconozco su silueta de caimán que llevo tanto tiempo añorando. Ha sido como un sol que ilumina mi horizonte desde que muy joven la fui descubriendo desde la lejanía de mi sur andaluz y me di cuenta de que no solo hablaba mí mismo idioma, sino que soñaba con mis mismos sueños.

Y es que yo nunca he estado en Cuba, pero Cuba ha estado en mí.

Ya estaba tu sol de Cuba en mi horizonte cuando aquel joven poeta cabelludo y soñador que fui a principio de los ochenta del siglo pasado, como un gesto de rebeldía puso un poster del Che en su cuarto contra la tristeza que todavía olía al blanco y negro de la dictadura franquista. Estaba ya tu Sol cuando empecé a componer mis primeros versos barbilampiños, inspirado por tus sones, como aquellos versos sencillos de Martí “con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar” o como aquellas canciones de Silvio y Pablo que a golpes de guitarra cantábamos a coro voces adolescentes en los fuegos de campamento.  

Y así fui creciendo aquel amor idealizado, me fui reconociendo cada vez más en tus esperanzas, enamorándome de tu pueblo de trovadores, poetas y barbudos utópicos, que a las mismas puertas del imperio que no se dejaban domesticar, que se rebelaban a las cadenas y se resistían a las tristezas del mundo.   

Fue por ti Cuba, por ese ejemplo tuyo solidario que puse mi corazón mirando al Sur y aquel joven e iluso quijote que fui, se fue a cabalgar por esa patria grande latinoamericana. Primero a Nicaragua en los veranos de los años 89 y 90 del siglo pasado, me sumé a una brigada de trabajo solidario, donde aprendí aquello de la solidaridad es la ternura de los pueblos que tanto me sonaba con acento cubano.  Y después visité otros pueblos de allende los mares, Brasil, El Salvador y México y en cada uno de ellos reconocí tu huella en todas las causas que vienen del barro. Pero pasaban los años. Yo me iba transformando en ese poeta erosionado y canoso que ahora soy y Cuba seguía ahí, en el horizonte, como una amante platónica e idealizada a la que siempre soñaba ir, pero que siempre aplazaba en mis viajes. Y el tiempo implacable nos ha ido cambiando, yo ya no soy aquel joven poeta utópico que disparaba sus versos a la Luna, y tú Cuba hoy te acercas a la noche, te quieren doblar los sueños, castigarte por tanta loca rebeldía. El norte cada vez más atroz, decadente y naranja quiere acabar con tu excepción, meterte en su horma.

flotilla cuba

La ‘flotilla cubana’ llegando a La Habana con ayuda humanitaria. 24 mar 2026.

II.LA PREGUNTA: ¿POR QUÉ IR A CUBA PRECISAMENTE AHORA?

El pasado mes de febrero, me encontré con mi amigo Manolo García, de la Asociación Hispano Cubana de Málaga que lleva años trabajando la solidaridad con Cuba y con otros pueblos del mundo. Yo tenía ganas de hablar con él de Cuba, de la terrible situación que se ceñía, ante el recrudecimiento del bloqueo de más de 60 años tras la intervención estadounidense en Venezuela, el corte del abastecimiento del petróleo impuesto y la amenaza cada vez más explícita de intervención militar. Entonces fue cuando me dijo que tenía previsto ir a Cuba el próximo mes de agosto y me contó de que para entonces se estaba organizando la Brigada de Solidaridad Europea “José Martí”, precisamente. Aquello me zarandeó, era justo antes de mi curso en la UVG y buscar un vuelo que desde Ciudad de Guatemala que me llevara a la isla caribeña era una posibilidad real. La idea se quedó flotando dentro de mí, parecía que era una buena oportunidad de encontrarme por fin con mi platónica amante caribeña. Pero por otro lado me inquietaba la incierta situación llena de sombras, cuando hablaba con mi entorno, me decían ¿a Cuba, precisamente ahora, en este justo momento? Y seguramente es una pregunta lícita y necesaria. Un verso de Antonio Machado se me metió en la cabeza y empezó a martillearme, era la misma pregunta pero formulada líricamente  ¿Qué haces, poeta, en el ocaso?

Efectivamente, la formulara como la formulara, estaba ante una pregunta esencial ineludible, ¿qué sentido tiene ir a Cuba, precisamente ahora que todo parece que se derrumba? ¿No es un acto de osadía en el que se asume un riesgo objetivo? ¿Qué utilidad práctica tiene un viaje como este? ¿No lo harás, quizás más por ti, loco quijote todavía, que te crees que puedes derrotar a gigantes? ¿Ya no eres aquel veinteañero brigadista que fue a Nicaragua, han pasado casi cuatro décadas? ¿No irás detrás de una quimera, buscando un paraíso que se está tornando cada vez más en infierno?

Me he intentado responder a estos interrogantes honestamente, mirándolos de frente.  

Y un día, resolví suficientemente mi duda como para tomar una decisión. Fue gracias al recuerdo de una consigna-verso del poeta revolucionario cubano José Martí: «Patria es humanidad». Cuba, como no puede ser de otra manera, como toda realidad humana, tiene sus límites, sus sombras y errores. Pero hay algo en ella que le da un plus ético que viene resumida en esa frase, su sentido solidario, humanista, fraternal.

 III.- TRES RESPUESTAS

Hay tres razones por las que viajo ahora a Cuba. Las tres, de algún modo, están contenidas en esa consigna-verso martiana: «Patria es humanidad» y que quiero desarrollar.

1.- Por solidaridad y humanidad

BRIGADA CUBANA

Voy a Cuba porque reconozco una tradición de solidaridad internacional que forma parte de la identidad moral del pueblo cubano.

Durante décadas, Cuba ha sido un país pequeño que, a pesar de sus propias dificultades, ha intentado practicar una forma singular de solidaridad internacional. Médicos, maestros y cooperantes cubanos han estado presentes en lugares golpeados por terremotos, huracanes, epidemias, guerras o situaciones de extrema pobreza. No han llegado siempre con grandes recursos materiales, porque no los tenían, pero sí con algo igualmente valioso: la convicción de que ningún pueblo debería afrontar solo su sufrimiento.

Pienso en Haití, en tantos rincones de África, en tantos países de América Latina. Pienso en las brigadas médicas cubanas que han acudido allí donde otros no acudían. Pienso en la idea, profundamente martiana, de que la patria no termina en las fronteras de una isla, porque «Patria es humanidad».

Por supuesto, Cuba no es perfecta. Ningún país lo es. Ninguna sociedad humana lo es. Pero una cosa es reconocer las contradicciones de la realidad y otra olvidar los gestos de solidaridad que han ayudado a millones de personas a lo largo de décadas.

Por eso, cuando me preguntan por qué viajo ahora a Cuba, cuando atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente, la pregunta me surge en sentido contrario.

Si durante años un pueblo ha intentado acompañar a otros pueblos en sus momentos de necesidad, ¿no merece también ser acompañado cuando es él quien atraviesa dificultades?

No hablo de adhesiones ideológicas. Hablo de algo más sencillo y más antiguo: la reciprocidad humana.

Hablo de no olvidar.

Hablo de comprender que la solidaridad no puede ser una calle de sentido único.

Hablo de recordar que la humanidad debería de ser una red de cuidados mutuos y que los pueblos, igual que las personas, necesitan sentirse acompañados cuando llegan los tiempos difíciles. Yo he decidido en este momento, que no quiero contemplar desde lejos el sufrimiento de un pueblo que tantas veces intentó aliviar el sufrimiento de otros. Porque creo que la gratitud también es una forma de justicia.

Y porque sigo pensando, con José Martí, que la patria sólo alcanza su sentido más profundo cuando se convierte en humanidad.

2.- Porque creo en la dignidad y en la soberanía.

Cuba digna

Hay una segunda razón por la que viajo a Cuba.

Voy a Cuba porque creo que los pueblos tienen derecho a decidir su propio destino sin injerencias externas.

No tiene que ver únicamente con la solidaridad ante el sufrimiento.

Tiene que ver también con la dignidad.

Más allá de las opiniones que cada cual pueda tener sobre el sistema político cubano, hay algo que siempre me ha llamado la atención: la voluntad de este pequeño país de defender su soberanía frente a enormes presiones externas.

No conozco ningún pueblo perfecto.

Tampoco creo que existan gobiernos perfectos.

Pero sí creo que existe un principio que merece ser defendido: el derecho de los pueblos a decidir por sí mismos su camino.

Quizá por eso la historia de Cuba despierta tantas pasiones encontradas. Porque no estamos hablando sólo de una isla del Caribe. Estamos hablando también de una pregunta universal: ¿puede un pueblo pequeño mantener su independencia frente a los intereses de los grandes poderes?

Mi viaje no nace de una adhesión incondicional a ninguna ideología. Nace del respeto hacia esa pregunta.

Y también del respeto hacia quienes, con aciertos y errores, han intentado responderla defendiendo su autonomía.

José Martí comprendió muy pronto que la libertad de Cuba estaba ligada a algo más amplio: la capacidad de los pueblos de Nuestra América para construir su propio destino sin convertirse en piezas de proyectos imperiales ajenos.

Por eso su patriotismo nunca fue excluyente. Porque entendía que la independencia de una nación sólo tiene sentido cuando contribuye a una humanidad más libre.

Tal vez por eso me conmueve la resistencia cubana.

No porque la considere perfecta.

Sino porque veo en ella una expresión de esa vieja aspiración humana a vivir con dignidad y a no renunciar a la propia voz.

Y porque sospecho que la solidaridad y la soberanía no son valores opuestos.

Al contrario.

Un pueblo verdaderamente soberano es aquel que puede decidir libremente cómo relacionarse con los demás pueblos.

Y una humanidad verdaderamente fraterna sólo puede construirse sobre pueblos libres y respetados.

3.- Por que creo en la poesía que canta y que resiste.

poetas cubanos

La tercera respuesta, es quizás la más personal e íntima y tiene que ver con mi condición de poeta. Este mes de agosto viajaré con mi nuevo poemario CANTO A LA BELLEZA TERMINAL debajo del brazo y mi intención es compartir mis versos con esas dos amantes Guatemala y Cuba en ambos países estoy preparando presentaciones literarias, recitales y encuentros de autor.

En el caso de Guatemala, ya he estado allí y he compartido durante estos años mi poesía en múltiples ocasiones. Sin embargo en Cuba, como vengo explicando, aunque yo nunca haya estado allí, reconozco en la isla a un país de poetas, Cuba rezuma poesía por todos sus poros y el olor de su lírica siempre me viene acompañado desde lejos. Me complace visitar esa tierra que ha hecho de la palabra ya sea contada, ya sea cantada un arte sublime, bello, profundo, rebelde. Además mis amigos y amigas de la solidaridad que ya han estado en Cuba me han pasado contactos de escritores de allí, de La Casa de las Américas, de la Fundación Jorge Guillén, del Centro de Estudios Martianos, … Incluso, por esas lindas coincidencias que tiene la vida en esos días estará la Feria del libro de La Habana, la reunión literaria anual más importante de la isla.

PORTADA CANTO

Voy a Cuba también para llenarme de su lírica y para compartir con ellos mis poemas del CANTO A LA BELLEZA TERMINAL, que creo que allá puede tener un sentido muy específico en esta hora cubana de umbral.  

Mirando el horizonte sur  

hago inventario de crepúsculos                                                                                                         

atardece el día, atardezco yo                                                                                                                    

y atardece esta humanidad                                                                                                                  

ecocida, atroz, inhumana.

Estos versos del poema MANIFIESTO DE LOS TRES ATARDECERES pueden resumir el espíritu de mi nuevo poemario, expresan la triple metáfora/ocaso esencial del día, de mi existencia personal y del mundo/humanidad. Pero ese juego de crepúsculos que tanto puede resonar hoy en Cuba viene matizada por otra idea fuerza que asoma en el horizonte del libro como contrapunto poético y que deja un resquicio para la esperanza:

La noche no niega la luz:                                                                                                                  

la guarda.

Por eso viajo a Cuba, para dejarme contaminar por su fraternidad, por su dignidad y por su poesía, para buscar esa luz, que sé que aun guarda entre las tinieblas de su noche y que tanto puede todavía iluminarme a mí, a la propia Cuba y a toda la humanidad.  

IV. Respuesta en tres canciones

Preparo mi viaje a Cuba leyendo a sus poetas y escuchando esas canciones cubanas, que siempre han formado parte de mi banda sonora emocional. Y como nos ha enseñado Martí «Patria es humanidad» esas canciones/poemas me llegan me llegan desde diferentes lugares de la geografía humana despertando al poeta que hay en mí. Recurro como siempre hago a la poesía para arrojar luz a mis encrucijadas, para sentipensar, para expresar a mi mismo y a los demás y para encontrar respuestas, aunque sean parciales y bellamente incompletas a esa pregunta que me sigue zarandeando las entrañas. Junto a mis versos incerto los videos de los poemas/canciones que me lo inspiraron.

¿POR QUÉ VOY A CUBA?
EN TRES CANCIONES

I


En un barquito se va el vaivén
a Cuba, a Cuba, a Cuba iré… De la canción A Cuba de Víctor Jara

Me preguntan por qué quiero
ir a Cuba justo ahora
en este oscuro momento
en que se aprieta la soga
esa que estiran del norte
y al pueblo cubano ahoga.
Me pregunto yo a mí mismo
¿por qué arrastro a mi persona
ahora que el Caribe duele
su tristeza de rompeolas
y en las barrigas vacías
el hambre su hocico asoma?
¿Dónde vas, loco poeta,
cuando la luz se desploma?
¿Qué buscas por el ocaso
en esta hora cubana
en que huyen los turistas
y se apagan las farolas
de las calles, y las velas
como chiquitas auroras
amarillean el negro
haciendo un juego de sombras?
¿Quién te dio vela, poeta,
en este entierro, que lloras
con ese dolor humano
de humanas lágrimas rojas?
Suena a vaivén de preguntas
en mi barquito las olas.

II


Tengo un amor en La Habana
y el otro en Andalucía. De la copla Habaneras de Cádiz                                                                         de Carlos Cano

Yo nunca he estado en Cuba
pero Cuba ha estado en mí
con sus quiméricos sueños,
su vuelo de colibrí,
su Caribe de huracanes
y sus ganas de vivir,
con su rebelde alegría
y su orgullo de país,
sus insurrectos barbudos
y ese verso de Martí,
grito solidario y digno
que es horizonte y raíz.
Patria es humanidad.
Y voló el mar hasta aquí
desde tu sur a mi sur
la consigna de Martí
que en la voz de Blas Infante
la reinventamos así,
de una andaluza manera:
Andalucía por sí,
los pueblos, la humanidad.
Y por eso quiero ir
desde mi sur a tu sur,
a ese tu humano jardín,
a esa Cuba en que no he estado
y que tanto ha estado en mí.

III


Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.


Poema La muralla de Nicolás Guillén                                                                                 cantado por Quilapayún

Voy porque Cuba resiste
y no se deja domar
por bloqueos ni apagones
ni música militar.
Un pueblo de trovadores
al que no pueden callar.
¡Cantad, poetas cubanos!
¡Nunca dejéis de cantar
versos contra la barbarie,
canciones de libertad!
¡Que no se apague tu estrella,
luz de solidaridad,
manos abiertas al mundo
siempre dispuestas a dar!
Y ahora los pueblos del mundo
devolvamos bumerang
ese verso solidario:
no te vamos a dejar
ante el pillaje y la guerra
sola con tu soledad.
Por eso me voy a Cuba
desde este lado del mar,
desde mi tierra andaluza
con mis versos en son de paz,
para hacer esa muralla
junto al negro Nicolás,
una atalaya fraterna,
un puente de dignidad
que una Andalucía y Cuba
y a toda la humanidad.

Dentro de poco más de un mes volaré por fin a Cuba y descubriré cuánto se parece esa isla real a la Cuba que durante tantos años he llevado dentro.

Pero hay algo que ya sé.

Que algunos viajes empiezan mucho antes de que los pies lleguen a destino.

El mío comenzó hace décadas, cuando una isla lejana empezó a poblar mis lecturas, mis canciones y mis sueños.

Porque yo nunca he estado en Cuba.

Pero Cuba, desde hace mucho tiempo, sí ha estado en mí.

Paco Doblas. 24 de junio de 2026.                                                                                                                             Desde “La Casa de los Amaneceres”                                                                                                                     en Casarabonela, Andalucía.

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